Por Jaime E. Rey
Dondequiera se cuecen habas y en Estados Unidos hay una palabra que todos deben saber aplicar para reír al último.
“Loopholes”, hacen la justicia e integridad gringas tan risibles como las nuestras. La palabra es redundante “Loop” es aro y “hole” es agujero y todo aro tiene agujero o no es aro. Pero en círculos legales elimina el callejón sin salida.
Si nuestro gobierno considera que un éxodo de millones de hambrientos mexicanos a Estados Unidos es una pequeña válvula de escape, para burlar la justicia “loophole” es un agujero de ratón del tamaño de la Barranca del Cobre.

Enorme como es esta verdadera válvula de escape sólo los abogados caros se saben las mañas para encontrarla y explotarla.
¿Por eso los mafiosos, los banqueros, las aseguradoras, los peloteros tranzas y otros ricos o famosos que deberían ir a la cárcel son los principales beneficiados de loopholes legales?
Loopholes son huecos en las leyes que siempre están mal redactadas para que sólo los abogados mañosos los encuentren y usted y yo tengamos que pagarles carretadas de dinero por ese singular trabajo.
Un ejemplo son las pólizas de seguros. Si el asegurado muere con todas las de la ley y la familia debe de cobrar se encuentra un loophole y no se le paga.
La salida puede ser tan simple como que un abogado tranza, y las aseguradoras y bancos tienen muchos de esos, demuestre que la póliza no cubre esa muerte porque ocurrió en un día frío y de lluvia.
El cabrón abogado, póliza en mano, señala una cláusula que sólo con el telescopio de Mount Palomar se podría leer que “estipula claramente” que el muerto la violó no muriendo en día soleado con 50 grados de calor. “¡Yes! divino loophole”.
Bueno, ¿y esto que importa a los aficionados del íntegro y virginal beisbol? Viene al caso porque como dije en mi anterior columna, Roger Clemens será juzgado por mentiroso y el evento tiende a ser una farsa mediática, como son los juicios contra ricos o famosos con dinero para encontrar loopholes.
En defensa de Clemens obran circunstancias. Una actitud tan o más criminal que las mentiras de él. El beisbol ignoró por años el uso de esteroides. Se sabe que como el 95% de los peloteros de ligas mayores los usaron y quizás siguen usando algo no detectable por exámenes poco eficaces.
Están equivocados los que aseguran que los antiguos establecían records y jugaban limpios de drogas. No hay manera de saberlo, no había exámenes y los de hoy son débiles.
Willie Mays mantenía frasquitos con líquido rojo o verde en su casillero. ¿Contenían “greenies”, versión especial de las anfetaminas?
El uso de “greenies” era universal, público y notorio. No sólo Mickey Mantle y Billy Martín jugaban bajo la influencia del alcohol u otra sustancia. La mariguana ha sido tan popular en los
dugouts como el Gatordade. Drogas, legales o no, son esenciales en una temporada tan rigurosa como la de 162 juegos. Hay pocas disculpas para no jugar. Por ejemplo, si las rodillas duelen inyectan cortisona, peligroso esteroide (¿¿??) o droga milagrosa que afecta órganos internos pero mitiga todo dolor y rápido.
Es legal, yo la uso en capsulas por prescripción médica sólo una o dos veces por año. Temo su daño pero, no se de nada mejor para mi artritis reumatoide e inflamatorio.
Una vez me inyectaron demasiada cortisona, enloquecía por momentos y tuve el deseo de matar con un cuchillo a un compañero que invité a comer. Clemens ha tenido en público lapsos de violencia (daño colateral de los esteroides).
En la Serie Mundial 2002 Clemens, lanzó bat roto a Mike Piazza. Dijo que confundió el palo con la pelota pero no lo tiró a primera. ¿Creía estar jugando a la quemada?
No está en juego si Clemens usó o no drogas. Perjurio es lo que está en juego. Entran loopholes. Sus abogados dicen que sí mintió ante congresistas y millones de televidentes pero… Clemens no fue citado a la audiencia ni se le llamó a declarar. Él se ofreció, “para limpiar su nombre”. Pero con pura evidencia circunstancial y las declaraciones de un mentiroso desacreditado, ¿por
qué? ¿Demencia temporal?
Si admite el uso y se calla nada pasa. Ahora su defensa dice que en esa circunstancia sus mentiras no cuentan. Que ese no era el lugar apropiado ni ante la gente con derecho a
consignar. Es, aseguran, un inocente mentiroso inoportuno. ¿Justicia? Ha reír todos. |