| Al bat |
| Cisco Campos |
Por Jesús Alberto Rubio beisrubio@gmail.com (Primera parte). Francisco “Cisco” Campos demostró con creces una excelsa naturalidad para batear, lo cual muy bien pudo haberlo instalado en el mejor béisbol del mundo. En su libro biográfico “La gloria se acaba un día”, a pregunta expresa del dominicano Winston Llenas cita que en su debut con Guaymas aprendió “ese secreto” viendo batear desde la banca a los “Yaqui” Ríos, “Kiko” Castro, “Becerril” Fernández, Armando Murillo, entre otros estelares. Así lo dijo, pero la verdad no lo creo. Más bien, siento que trajo ese “don”, naturalito, el que fue puliendo conforme avanzaba en el juego de pelota porque sabemos que no sólo se aprende viendo, sino que también hay que ponerlo en práctica. En su carrera de siete años en la pelota invernal y de verano, demostró ser un bateador de gran capacidad, siempre pegando sobre .300. Incluso, cuando novato, salía de emergente ¡y conectaba de hit! Con Guaymas a partir de 1966, primero como jardín derecho (luego receptor y primera base), jugó para grandes mánager en la historia del béisbol mexicano. Guillermo Frayde fue su primer timón con Guaymas luego de firmarlo Abundio “Chino” Abundio por 800 pesos por mes… y su primer hit como profesional se lo dio a César “Oloroso” Gutiérrez. “Había entrado de emergente en la séptima y tenía cuenta de 2-1 en contra cuando el empalmense en relevo largo me tiró una curva, la que conecté de línea hacia el jardín central donde estaba Marcelo Juárez”. Terminada la campaña, a invitación de Memo Garibay para que jugara en la organización de los Charros desde que los Ostioneros visitaron Mazatlán, en enero del 67 se fue a un try out a Los Mochis y de ahí a Tehuacan de donde fue enviado a Orizaba en la Liga del Sureste donde enfermó de pulmonía por la humedad y lluvias imperantes en esa región. De ese circuito pasó a la Liga Central con el equipo Fresnillo al mando de Marco Antonio “Marciano” Manzo, encontrándose ahí de compañeros a Maximino León, Gabriel Lugo, Cecilio Acosta, Lauro Villalobos y Ernesto Córdoba, entre otros noveles prospectos como él. Por cierto, en ese circuito fue el campeón bat, el primero que iba a conseguir en su carrera. En el invierno de enfrente volvió a Guaymas, pero antes de iniciar la campaña el manager Miguel “Pilo” Gaspar lo envió a la Liga del Noroeste con el equipo Santiago Escuincla, Nayarit, también sucursal de Los Charros. En esa liga volvió a mostrar su talento al agenciarse el gallardete de bateo. En el play off final perdieron el campeonto ante Tepic, sucursal de los Diablos Rojos. ¡Novato del Año! Para el verano del 68, “Cisco” estaba más que listo para debutar con los Charros de Jalisco. Todo empezó de nuevo en Tehuacan, Puebla: En ese campo de pretemporada recibió grandes enseñanzas de entrenadores/instructores como Felipe “Burro” Hernández y los cubanos Manolo Fortes, Adolfo “Tribilín” Cabrera y Ossie Alvarez, quienes se encargaron de “pulir” su capacidad bateadora. Luego, su arribo a la Perla Tapatía no podía ser mejor: fue el “Novato del Año” y Mejor Receptor con los Charros de Jalisco. En esa campaña bateó ¡.340! Ese año bajo la dirección de Memo Garibay tuvo de compañero a todo un modelo a seguir y de gran inspiración: Orestes “Minnie” Miñoso, imagínese la clase de compañero que disfrutó en esos días el paisano. En La Florida Un momento importante de su naciente carrera ocurrió cuando precisamente en en 1968 Wilfredo Calviño, scout de los Rojos de Cincinnati, lo invitó a la Liga Instruccional de La Florida, enviándolo a Tampa Bay junto con el primera base Víctor Favela y el pítcher Manuel Uriarte. El mismo cuenta que en uno de los partidos contra un equipo sucursal de los Yankees, le tocó enfrentarse ni más ni menos que a Aurelio López y a su primer lanzamiento le conectó silvante línea de hit al derecho. Esa estancia no iba a ser muy exitosa: Los tres regresaron al béisbol mexicano ante falta de oportunidades de juego con esa sucursal de Cincy. Campos tuvo mejor desempeño, teniendo invitación de los Rojos para que continuara con ellos en ese circuito, pero regresó a la Invernal con los Ostioneros Guaymas a los que ayudó a coronarse campeones bajo el mando de Ronaldo “Ronnie” Camacho. Excelente bat Ronnie Camacho dice que “Cisco” se distinguió por ser un jugador todo en él natural y podía desempeñarse muy bien como cátcher, primera o cualquier jardín. “Ese año me dio un “temporadón” bateando y catcheando; fue quien le ganó un juego a Salvador “La Bullanga” Sánchez en Mazatlán con un doble al right, quitándole lo invicto. En ese invierno “La Bullanga” tenía 12--0 y el score fue 1-0. Por nosotros ganó Vicente Romo. Fue su bateo lo mejor de él, donde era excelente. Conocía muy bien su zona de strike y su fuerte era batear entre right--center, (la ruta de los bateadores de .300). Buen bateador de curvas y siempre estaba de buen humor, muy buen compañero, sobre todo, muy noble”. Tras la coronación con Guaymas, fue invitado por el equipo Moroleón –sucursal del Jalisco– en la Liga del Bajío, donde se enteró por un periódico que los Charros pidieron a Cincinnati un millón de dólares por su contrato y pues ya se imaginará, nada de nada, “mochos dólares, amigous”. Su primer banderín Hubo un capítulo muy especial en la temporada de 67-68 que ya alguna vez se lo conté cuando Guaymas se coronó ante los Cañeros en Los Mochis… y ahí estaba “Cisco” Campos. Resulta que tres horas antes del juego final, la directiva de Guaymas ¡vendió los servicios de Vicente Romo a los Cañeros para así poder pagar la nómina del equipo! Estaba en el dogout ostionero y de ahí saltó al de los Cañeros para lanzar el juego decisivo por el título; sin embargo esa vez tuvo un contrincante en la loma que le ganó la partida: ¡su hermano Enrique!, quien con blanqueada de 3-0 ayudado por cuadrangular con uno en base del “Indio” Arturo Bernal, le dio el campeonato a Guaymas, qué cosa. Ronnie, recuerda: “Teníamos problemas para recibir nuestras quincenas y a la semana siguiente Culiacan jugaba en Guaymas de acuerdo con el roll, pero nos fuimos a jugar la serie al “Angel Flores jugando como equipo de casa. Cita que el manager era Vinicio García y ahí tenía al tremendo “Borrego” Alvarez. Después de esa serie, fue en Los Mochis cuando vendieron al “Huevo” en 50.000.00 pesos y empezaron a pagarnos algo de lo que nos debían”. Campeón bat En la temporada veraniega del 69, con Jalisco, el orgullo de Guaymas bateó .324, abajo del campeón, el venezolano “Inventor del hit”, Teolindo Acosta (+), de los Pericos de Puebla, quien pegó .354. La siguiente temporada, jugando de primera base, estuvo en plan formidable ya que fue campeón bat (.358), superando a tipos que también tuvieron gran año al bat, como el mismo Teolindo, Oliverio Sparks (Monterrey) y Pancho García. Francisco “Cisco” Campos también disfrutó otro banderín, como refuerzo de Guaymas, en los play off con los Tomateros de Culiacán tripulados por Vinicio García; esa campaña 69-70 le ganaron a los Cañeros el séptimo decisivo y sería el primer banderín de esa franquicia en la pelota invernal. Un cuadrangular de Clarence Jones y hermético relevo de José Ramón López fueron el puntillazo para la obtención del gallardete. Los “Culichis traían a gente como Ildefonso Ruiz, Nicolás Vázquez, Rudy Sandoval, Marcelo Juárez, Angel Macías, Roberto Ortiz, Rubén Amaro y en el pitcheo a Horacio Piña, Cecilio Acosta, José Soto y José Ramón López. Mochis, a Tony Oliva, Sandy Valdespino, “Becerril”, “Chico” y Aurelio Rodríguez, Gregorio Luque… Campeón con los Charros En febrero del 71 Maury Wills lo quiso llevar de refuerzo con Naranjeros de Hermosillo a la primera incursión de México en Series del Caribe, esa ocasión, en San Juan Puerto Rico, invitación que rechazó porque en esos días previos había fallecido su señor padre. Pero para el verano de aquel 1971, “Cisco” Campos iba a formar parte de aquella “magia” del “Cananea” en su debut en 1971 como mánager en la Liga Mexicana al adjudicarse el gallardete ante Saltillo, dirigido por “El Sargento” Herrera. Como recordarán, esa vez ganaron los últimos cuatro juegos tras perder los tres primeros para registrar ese hecho histórico por vez primera en el béisbol profesional mexicano. En esa campaña bateó .305. (Continuará). |