Este martes 7 de septiembre, ofrendas florales y Guardias de Honor en su memoria
Por Jesús Alberto Rubio
Los Clubes de beisbol Naranjeros de Hermosillo, Sultanes de Monterrey y en otras plazas como Chihuahua, este 7 de septiembre se recordará el décimo tercer aniversario del fallecimiento de Héctor Espino.
Ligas Mayores, la Confederación del Caribe y su Pabellón de Inmortales; la LMB, LMP, el Salón de la Fama del Beisbol en México…también deberán evocar su memoria.
Miguel “Pilo” Gaspar, desde Guadalajara donde radica, -coincidiendo con su aniversario de nacimiento en la rielera ciudad de Empalme-, también lo tendrá muy presente.
Todo el beisbol, afición, amigos, jugadores, dirigentes, umpires, colegas, historiadores y su apreciable familia, le rendirán homenaje póstumo.
Honor póstumo al más grande bateador mexicano de todos los tiempos.
 
Y, como ya se ha hecho tradición:
Los clubes Naranjeros y Sultanes han extendido invitación para la ceremonia de depósito de ofrenda floral y guardia de honor ante su estatua.
Aquí en estadio que lleva su nombre, a las 9 de la mañana; en el estadio Monterrey, a las 10:30 horas.
En la Sultana del Norte, claro, hará acto de presencia Doña Carmen Vázquez viuda de Espino y de Héctor Espino Vázquez.
Edgardo Arrambide, director de relaciones Públicas del Club Sultanes, nos informa que Doña Carmen ofreció la tradicional misa de aniversario luctuoso en memoria de Héctor Espino (Junio 6 de 1939-Septiembre 7 de 1997) el pasado sábado 4.
El acto religioso, dijo, fue en el Templo de San Judas Tadeo, frente a donde Héctor Espino y Doña Carmen tuvieron un negocio y consiguieron muchos amigos en ese barrio por la calle 5 de mayo en el centro de Monterrey.
 
“El mejor deseo de buena salud para Doña Carmen, a quien siempre tenemos presente; a sus hijos Héctor y Gaby en Monterrey, Daniel en Cancún y Omar en Playa del Carmen, sin olvidar a Karla quien ya se reunió desde hace 13 años y para la eternidad, con su padre Héctor Espino González.
A Héctor, sin duda, el mundo del beisbol lo tiene vivo en su mente y corazón, como el más grande pelotero mexicano de todos los tiempos”.
Así es.
Nuestra admiración, eterna.
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