El tiempo pasa bolando, parece que fue ayer una tarde de sábado mientras se jugaba la final entre los Dorados de Chihuahua en contra de los Manzaneros de Cuahtémoc se daba la noticia de que el gran Superman de Chihuahua dejaba de existir. La gente en el estadio no daba credito a lo que había escuchado por parte del anunciador oficial del viejo Estadio Manuel L. Almanza. Escuchar la noticia fue un balde de agua fría para toda la afición que estabamos presente, la vida del gran superman había llegado a su fin.
Ese día se detuvo el juego, para tener un minuto de silencio en memoria del “Niño” Espino como fuera conocido en su tierra. El juego continuo, pero sin ese ambiente festivo de una final. Aunque el domingo 8 de Septiembre los Dorados se coronaban, ya no fue lo mismo. Dorados despues de ese campeonato tardó 11 años en volver a coronarse, quizá como una especie de maldición por no haberle dado su lugar o haberlo homenajeado como Don Héctor se merecía. Muchas veces los homenajes son hasta que las personas dejan de existir. Tal vez la afición de Chihuahua no perdonaba a Espino el no haber jugado para los Dorados en la liga mexicana.
Recuerdo hace muchos años, inlcusive yo era un niño y mi padre me llevó a ver a los Dorados, no recuerdo bien si Héctor Espino jugaba en ese entonces, con los Diablos o con los Sultanes. Pero si recuerdo que muchos aficionados lo abucheban y le gritaban que ya estaba acabado. Esa era la época donde el superman estaba viejo y a punto de retirarse. Pero el clamor siempre fue, el porque no quizó jugar aquí. Hay rumores donde se dice que el no aceptó, hay quién dice que nunca se lo propusieron, inclusive hay quién inventa cosas como que a la esposa no le gustaba Chihuahua para vivir y nunca quizó venir. La verdad se la llevó a la tumba.
Pero aunque con detractores, tenía una infinidad de amigos y admiradores, no había restaurant o bar que no lo trataran con gran admiración y respeto. Hay muchas anecdotas e inclusive leyendas urbanas. En una cantina de la popular y muy beisbolera colonia industrial, tiene o tenían una pelota literalmente echa añicos que bateo el poderoso “Nino Asesino”, estaba autografiada y la historia decía que fue un batazo que llegó hasta la avenida Division del Norte, tuvó que ser un trancazo de más de 600 pies para haber llegado hasta allá.
He tratado de buscar esa pelota para tomarle una foto, pero hasta el momento no me ha sido posible, detrás de una gran leyenda, hay eso grandes historias que en ocasiones es dífici diferenciar entre la realidad y la ficción. Como siempre después de un año de su deceso, el gobierno del estado le contruyó una estatua afuera del estadio Almanza, y cambio el nombre de la calle 31 a Héctor Espino Gonzalez. Pero creo que no fue sufuciente, la estatua no es de la estatura del coloso de la colonia Dale, donde también tiene un parque con su nombre, curiosamente hay canchas de basquetbol y juegos pero no hay nada referente al beisbol.
Yo soy de la idea de cambiar el nombre al Estadio Monumental a Héctor Espino o mínimo hacer una plaza en la zona de arboledas con las figuras de los grandes de la pelota de Chihuahua, donde en mi imaginación de entrada deberán estar en el centro Héctor Espino, a la derecha Eduardo “Pecas” Acosta y como homenaje en vida al máximo porrista de la historia del beisbol local, Don Federico “ Campion” Flores. Todos ellos leyendas de la pelota local.
Ojala algún día esto sea posible, pero quizá otro pelotero como Hector Espino no habrá, tal vez cada vez romperan sus records, pretenderan igualar sus hazañas. Pero no podrán igualar la leyenda y el recuerdo que dejó en los diamantes.
Nos vemos desde las gradas……
Foto: Omnia
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