Por Angel Torres
El pasado 15 de agosto de 2010, se produjo un dramático acontecimiento en el recién estrenado Target Field de Minnesota, que pasó casi desapercibido para el mundo de las bolas y los strikes.
El serpentinero Kevin Stowey estaba lanzando un juego sin hit hasta la séptima entrada, cuando fue retirado del montículo por el abucheado manager de los Mellizos, Ron Gardenhire, para según él protegerle al brazo tras realizar 106 lanzamientos y haber perdido su turno anterior por tener tendinitis en el codo.
“Es más importante que Stowey no saliera lesionado que un partido sin imparables”, dijo Gardenhire, “por suerte Stowey le ganó el juego a los Atléticos de Oakland 4-2, a pesar que los relevistas permitieron dos anotaciones, gracias a un jonrón de tres carreras conectado por Jim Thome, pero aunque no hubiera sido así, no me arrepiento ni un ápice de lo que hice”.
Lo sucedido me recordó cuando el ya fallecido timonero cubano Preston Gómez, se convirtió en el primer piloto en caminar hasta el montículo, para aplicarle la grúa a dos serpentineros que estaban a punto de lograr partidos de ceros por todos lados.
La primera vez ocurrió el 21 de julio de 1970 en San Diego, cuando Clay Kirby se encontraba solamente a tres outs de ingresar al Templo de la Fama, por la sencilla razón, que no había permitido ni la sombra de un imparable, a los Mets de Nueva York en ocho entradas completas. Pero existía un problema y bien grande. Los Padres estaban perdiendo 1-0 y había que anotar al menos una carrera para empatar el marcador.

En la segunda parte del octavo con dos outs, le tocó batear a Kirby y Preston hizo lo que tenía que hacer. Envió a Cito Gaston (actual manager de los Azulejos de Toronto) a batear como emergente por el pitcher. Gaston conectó un elevado terminando el episodio. Como consecuencia, los fanáticos abuchearon y le gritaron “hasta alma mía” a Preston, tal como hicieron hace unos días con Gardenhire en Minnesota, sobre todo después que el relevista Jack Baldschum, permitió un par de anotaciones en la parte alta del último capítulo.
Mientras los sentimentales fanáticos criticaban a Preston, los verdaderos entendidos del béisbol lo aplaudían, pues “el deber de un manejador es ganar partidos a toda costa para la novena y el público y no preservar récords individuales”.
Aún se comentaba en los circuitos deportivos acerca de lo sucedido, cuando cuatro años después, volvió a presentarse la misma situación. En esta oportunidad, Preston se encontraba guiando a los Astros de Houston, en un choque celebrado el 4 de septiembre de 1974.
El monticulísta Don Wilson no había permitido indiscutible en ocho episodios a los toleteros de los Rojos de Cincinnati en Houston, pero cuando le tocó el turno de batear a Wilson en el octavo sin out, Preston no lo pensó dos veces para retirarlo del encuentro, pues los Padres estaban perdiendo 2-1.
Tommy Helms salió de emergente por Wilson y roleteó por el campo corto. Greg Gross que iniciaba la alineación, pegó un sencillo al centro y se fue hasta la tercera base con otro indiscutible de Roger Metzger al jardín derecho. La situación lucía prometedora para los Astros y para Wilson que al menos podría escapar de la derrota y con suerte hasta ganar el partido. Sin embargo, el dominicano César Cedeño se ponchó y Metzger fue fusilado por el receptor Johnny Bench en un intento de robo.
A pesar de que el taponero Mike Cosgrove lanzó un “skun” (cero) en el noveno, los Padres no pudieron hacer nada en su turno con el uso del madero y perdieron por anotación de 2-1.
Wilson de todos modos ingresó al libro de récords, al anotarse un par de desafíos sin hit, pero Clay ni tan siquiera se acercó nuevamente a confeccionar uno.
En cuanto a Preston, cada vez que le preguntaban si volvería a repetir sus acciones tan controversiales, la respuesta no se hacía esperar:
“Desde luego que sí, uno no puede imponer una marca a expensa de un equipo, su público y de los otros 24 jugadores que lo que desean es ganar”.
Gómez, que falleció a los 85 años de edad, el martes 13 de enero de 2009 en el Saint Elizabeth Health Care and Rehabilitation Center de Fullerton, California, fue el primer mentor cubano y latinoamericano, en comandar oficialmente un equipo de Liga Mayor en 1969, cuando se hizo cargo de las riendas del equipo de expansión, Padres de San Diego en la Liga Nacional.
Ese fue un año memorable, pues con la adición de los Pilotos de Seattle y los Reales de Kansas City en la Liga Americana, sumado a los Padres y Expos de Montreal en el más antiguo de los circuitos, se hizo historia, al iniciarse las Series de Campeonato (playoffs) en el Gran Circo.
La carrera como mandamás de Preston, se extendió por siete años, divididos en tres equipos: Padres (1969-72), Astros de Houston (1974-75) y Cachorros de Chicago (1980).
El recuerdo de Preston permanecerá unido al de Gardenhire por la valentía demostrada por ambos en el terreno de juego, a pesar de las críticas de los que no comprendieron que en el béisbol es prioridad jugar para ganar y alejar de las lesiones a los peloteros. |