ALTA Y ADENTRO
Por Jaime E. Rey
Mike Brito tuvo en el barrio Este de Los Ángeles una fuerte liga más amateur que semi profesional y de más calidad que el estatal de Chihuahua. De ahí han salido peloteros para la Liga Mexicana, Ray Martínez entre otros.
El chihuahuense, Camilo Rentería, tiene otra liga de buen nivel en South Gate, unos cuantos kilómetros al sur de “East LA”.
Un señor de Tepetongo, Zacatecas, tenía otra liga en las inmediaciones del centro de la ciudad de la desfachatez. Cuantas ligas hay ahora no lo se, tengo años de no trabajar o visitar ahí, pero deben de ser algunas.
Ahí hay cosas dignas de imitarse pero que no se hará aquí. Todas las ligas usan campos propiedad del condado o de los diferentes municipios que circulan Los Ángeles pero sin intervención de ellos. Se opera libremente sin obstáculos oficiales.
Tampoco se les pide apoyo económico a las autoridades. Eso garantiza autonomía. Se les presta los campos como derecho a divertir y divertirse en parques públicos.
Se registran las ligas y sin costo o una pequeña remuneración se les preparan los campos y aseguran que cada quien esté seguro de tener libre el campo que se les asigna.
Peloteros, dirigentes, todos los que tienen algo que ver con las ligas son gentes trabajadoras que no viven del beisbol. Juegan sólo los fines de semana, por amor al deporte. Obtienen ayuda de empleadores, comercios, afición y ex peloteros. Manny Mota es un apoyo fuerte y Fernando Valenzuela también ayuda.
Recuerdo como Enrique Soto Lara, camarguense patrocinador y manager del equipo Camargo gastaba mucho dinero y tiempo para mantener al equipo. Lo mismo hacían nativos de otras ciudades chihuahuenses, como Juárez y Chihuahua.
Los peloteros gastan más para jugar de lo que podrían cobrar si jugaran por dinero. Una cosa debe quedar bien clara, no es lo mismo jugar por amor al beisbol que meterse en él por amor a lo que se le pueda exprimir.
Cuanto más amor al beisbol profesa un dirigente o un pelotero del estatal u otro beisbol más hipócrita es. En nuestro ambiente nada se hace por amor.
Todos los campos del sur de California son parte de parques recreativos, con tribunas de aluminio, mallas de protección pero sin bardas porque son complejos donde se juegan cuatro juegos a un tiempo, mañana y tarde. En ninguno se cobra admisión.
El campo de la calle cuarta es compacto situado en un gran hoyo, con extensa tribuna. Año redondo en sábados y domingos tiene ambiente de días de fiesta. Es el lugar más popular del mexicanísimo barrio “East LA”.
Brito traspasó su liga a un señor Zamora y Rentería, compadre del Coruco Mendoza, sigue con la suya. Cobran inscripción a los equipos y se encargan de que no causen problemas ni ofendan al restos de los visitantes más interesados en cascaritas de futbol y carne asada.
Es un ambiente familiar limpio, bien custodiado sin abuso de cerveza ni vulgaridades. Es una delicia pasar un par de tardes por semana siguiendo a los equipos preferidos.
En todo difiere a nuestro ambiente en el beisbol, del nivel que sea. ¿Por qué puede operar un beisbol libre de desmadres, jugado casi exclusivamente por mexicanos e hijos de mexicanos nacidos y hechos peloteros allá, sin intervención de alguna agencia gubernamental?
¿Y, por que aquí no se puede tener algo tan sano? El principal problema aquí es la sobre reglamentación. No se puede formar una liga independiente de la intervención oficial que es más estorbo que solución.
No se puede porque hay más coyotes cuidando el gallinero que gallinas en él. Para formar una liga es necesario pagar a presidentes de zona, a asociaciones. Repartir lana como arroz en boda. Hay que cumplir con exigencias estúpidas que nada tienen que ver con beisbol.
La excesiva reglamentación la hicieron necesaria los vividores del deporte. Es tanta la avaricia que todo el beisbol, incluyendo el profesional, depende de limosna de los gobiernos. No hay autonomía.
Es increíble que un beisbol sin ingresos en Los Ángeles sin pedir limosna oficial sea un modelo de organización y prosperidad. Y, el nuestro cobrando entradas a enormes estadios-cantinas mal se sostenga mamando las tetas del gobierno.
Es risible llamar pirata al estatal por no estar federado. ¿Por qué en un país libre y soberano, democrático, y todo lo de más, tenemos que federarnos?
¿Por qué no se puede operar honestamente libre de intervención de un gobierno deficiente como el nuestro? |