
Por Jesús Alberto Rubio.
Nuestro distinguido colaborador venezolano, Luis Eloy Ramírez Cabrera, rescata un hecho trascendente que por vez primera se vio en el beisbol moderno de MLB en la personalidad del campo corto César “Cocoa” Gutiérrez:
Ocurrió el 21 de julio de 1970:
“Hoy se cumplen 42 años de una de las actuaciones más memorables y menos conocidas, que pelotero hispano alguno haya logrado en un partido de beisbol de liga Mayor.
Se trata de la primera vez que un jugador fue capaz de batear 7 hits en igual número de turnos en un juego.
Era el segundo partido de una doble tanda entre Detroit y Cleveland, en el frio y viejo Municipal Stadium de los Indios.
El campo corto y segundo en el orden al bate de Detroit era el venezolano César Gutiérrez, y en su primer turno en el mismo primer inning envió un sencillo al jardín derecho ante el zurdo debutante Rick Austin, abridor de la tribu.
En el tercer tramo y ante el mismo Austin, el venezolano ligo sencillo al bosque izquierdo. En el cuarto capítulo, Gutiérrez abrió inning enfrentando al derecho Dennis Higgins al que le conecta su tercer hit -un infield hit por el short stop-.
En el séptimo de la suerte nuevamente Gutiérrez inicia entrada y dispara un doble por los predios del jardín izquierdo, su segundo cohete ante Higgins y cuarto hit del partido. En el octavo Gutiérrez conecta su quinto hit del juego, un petardo al jardín derecho y la víctima de ocasión, fue el derecho Fred Lasher.

El juego se extendió a entradas extras y en la décima le toco su parte de la fiesta de Gutiérrez al zurdo Dick Ellsworth, cuando el venezolano consiguió nuevamente un infield hit por los predios del campocorto.
En el inning doce, con toda la presión de lograr algo que nadie había conseguido en la historia del juego, un perfecto 7-7, César Gutiérrez enfrentó al derecho Phil Hennigan.
Robinson, Colavito y Burnett
Otros ya habían conseguido 7 hits en un partido como Wilbert Robinson en un lejano 10 de junio de 1892, con Baltimore en un partido de la Nacional, donde los Oropéndolas aplastaron a San Luis de 25x4.
También Rocky Colavito logro 7 hits en un partido, jugando para Detroit el domingo 24 de junio de 1962 cuando se fue de 10-7 contra los Yankees de Nueva York.
Y en las mayores el record de hits en un partido pertenece Johnny Burnett de los Indios de Cleveland con 9. Los consiguió en un partido de 18 entradas, frente a los Atléticos de Filadelfia y en el que se conectó 58 imparables y se anotaron 35 carreras.
Sin embargo Burnett bateó en ese juego de 11-9, es decir ninguno antes de Gutiérrez tuvo tarde perfecta de 7-7.

Por ello buscando la inmortalidad que su carrera no le daría, el hábil campo corto venezolano puso toda su concentración en ese turno -que sería su pasaporte a Cooperstown (el bat y la memoria del zuleño) y al libro de records-. Y así fue, César disparó su séptimo hit ante Hennigan, un sencillo al jardín central.
Al finalizar el cotejo Detroit se había llevado el triunfo 9x8 sobre la tribu, en un partido de 4 horas de duración pero para los 23.904 fanáticos que hicieron acto de presencia, fue un gran triunfo, ya que se retiraron a sus casas con el orgullo de ser testigos de algo nunca visto, y que ha ocurrido menos veces que partidos de 20 ponches, juegos perfectos, triple plays sin asistencias o juegos donde un bateador conecte 4 jonrones.
Destacable como anécdota es que de los 35 peloteros que vieron acción durante el encuentro entre ambos conjuntos, sólo César Gutiérrez era hispano.
Rennie Stennett
La hazaña sería igualada curiosamente por otro hispano el 16 de septiembre de 1975 en el Wrigley Field de Chicago, en partido entre Piratas y Cachorros, y cuya pizarra final fue un triunfo para los bucaneros de 22x0.
En ese encuentro el panameño Rennie Stennett conectó siete imparables en siete turnos para convertirse en el segundo en conseguirlo detrás de Gutiérrez y primero de la Liga Nacional.

César tuvo una carrera discreta en las grandes ligas donde vio acción en 4 campañas (1967-1971), repartidas entre Gigantes y Tigres, dejando promedio de .235 producto de 128 en 545 turnos.
Su mejor año fue precisamente ese 1970, cuando jugó 135 partidos, visitó el plato 415 veces y despachó 101 inatrapables para average de .243.
Sin embargo aquella tarde de junio, en tan sólo 7 turnos dejo un record aún imbatido y su nombre en Cooperstown donde se le puede encontrar junto al bate con el que alcanzó su hazaña.
Cuatro días antes de cumplir los 62 años, el 22 de enero de 2005 dejó de existir el humilde 7-7 (como le decían luego de su logro). Por ello, al sumar otro aniversario a su record, agradezco a Jesús Alberto Rubio por la oportunidad de rendir este pequeño tributo a este noble venezolano en maravillosa columna”.
Excelente, Luis Eloy.
Por la relevancia de vuestra historia, también la comparto en http://www.conexioncubana.net/blogs/remehibe/cesar-gutierrez/
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