Por Jaime E. Rey
No hay difusión de la Serie del Caribe en la televisión y eso está muy mal. No se por que pero se han ensañado los medios mexicanos contra el beisbol.
Bueno, si se por que. El futbol deja más dinero y como ya no hay honor en la profesión, creo que ni profesionales los hay, hasta convierten en “reality shows” o “big brother” la tragedia de un futbolista.
Para la afición beisbolera les tengo un consuelo. Imaginen que en la pantalla chica está la cara de una mujer embarrada de una crema o gel verde, con rebanadas de pepino tapando sus ojos, con broches del pelo grandotes y redondos, además está masticando chicle torciendo la boca y tronándolo fuerte.
Así de fea sería la imagen si nos pasaran los juegos de los ilustres Naranjeros de Hermosillo. No se por que diablos la Liga Mexicana del Pacífico pone el nombre de México en los uniformes de su campeón que sólo riega el tepache en estos eventos carnavalescos.
Si sólo van a hacer el ridículo, no me vayan a discutir esto porque han perdido ya casi el 90% de sus juegos en ese circo invernal llamado la serie mundial latina u otras barbaridades. ¿Por qué embarrarnos a todos? ¿Por qué no decir representamos a una liga muy presumida pero que en efecto no es tan buena?
México tenía la distinción de ser el único patito feo del torneo pero ya son tres, Puerto Rico ha caído mucho y Venezuela no tenía que caer, competía sin honor con la LMP por ser el más feo. Pues bien Hermosillo está empatado con los otros feos con una victoria y dos derrotas.
Hay esperanza de salvar algo de honor. Esta noche se enfrenta al anfitrión Venezuela y el domingo a Puerto Rico. México puede terminar con marca de 3-3 pero no apueste a que eso suceda. Por lo menos Venezuela debe ser favorita para terminar en segundo lugar.
De que Republica Dominicana será campeón, tal vez invicto, hay poca duda. ¿Si esto sucede casi cada año, qué propósito tiene el evento? Máxime cuando los seguidores del beisbol invernal y del evento aseguran que ha perdido calidad.
A Hermosillo, cuando menos debe suceder, le ha fallado el pitcheo y el bateo. O sea que pudieran no tener ni un solo triunfo, de no ser por que el primer juego Venezuela lo perdió por mal fildeo.
¿Qué sucede con nuestras selecciones que fuera del país sólo se ven mal? En las amateur se comprende que les intimide Cuba u otra potencia pero, ¿a los profesionales, por qué?
Démosle el beneficio de la duda a que tan buena es la LMP. Aceptemos que la importancia del evento no sea tanta y los profesionales vayan a divertirse. Esto implica francachelas, bacanales, etcétera.
Me parece que el ridículo que hacen tanto en el diamante como en los burdeles es más que razón de sobra para que no lleven el nombre de México en la camiseta que no sudan.
Precisamente en Venezuela, la última vez que acudí a ese evento pregunté en un hotel si ahí se hospedada el equipo de la LMP me contestaron, “no pero aquí tienen sus maletas”.
Se referían a que la hora de llegada al hotel de los héroes
del Pacifico era entre las seis y 11 de la mañana.
Pero, eso no es tan desastroso como las ridiculeces, falta de profesionalismo y respeto a sus auditorios de nuestra televisión. Lea algo (recortado y editado) de lo que dice César Sosa a “lo peés” Dóriga:
“Lic López Dóriga:
“Me tomo el atrevimiento de distraerlo para manifestarle mi desagrado por el mínimo espacio dedicado al asesinato de 15 jóvenes en Cd. Juárez en su programa de anoche 1 de Febrero.
“Contrastando con semejante barbarie, Ud. postergó hasta 40 minutos de iniciado su noticiero la lamentable noticia a la cual dedicó poco más de un minuto mientras que al "atentado" de Salvador Cabañas le otorgó la nota de inicio así como reportajes posteriores.
“Así es la escala de degradación que vivimos en nuestro país y a la que usted con actos como estos contribuye. ¿Hay que ser famoso, fatuo y extranjero para ser noticia?
Que jodidos estamos...”
¿Y se quejan los del beisbol? La horripilante cara en la pantalla es real, esa es la televisión mexicana. Se debe investigar si todo el caso Cabañas lo escribieron quienes escriben las telenovelas. De eso y más son capaces los buitres.
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