Por Marco Núñez
Siempre se ha sabido que el tercer juego de una serie es pivotal. Es el que te puede sentenciar a un hoyo muy profundo para caer 3-0, o bien uno para ponerte entre la espada y la pared 2-1, o el mejor escenario, darte el respiro de saberte confidente de un cuarto juego al tener la ventaja 2 a 1.
Hoy, Yankees y Tigers mandaron a la loma a sus principales caballos, los líderes de la caballería de la tropa, en el significativo tercer juego.
Todos teníamos la duda de a quien beneficiaría o perjudicaría la suspensión del primer juego. Hoy tendríamos la respuesta. Detroit, como todo equipo que inicia en gira, la meta es ganar uno de los dos primeros juegos. Detroit lo logró al vencer a Yankees en el segundo juego 5-4.
En cambio para Yankees, al no tener a Sabathia en dos juegos en Nueva York, todo cambió. Ganaron el primero detrás del gran juego de Iván Nova, pero al perder el segundo, Nueva York entró en la zona donde Detroit los quería tener.
Justin Verlander recibió a Yankees en el primer juego de una serie de tres donde Detroit tendría la ventaja de la localía.
Tanto Verlander como Sabathia iniciaron mal. Yankees sorprendió al candidato número 1 al Cy Young con 2 tempranas carreras, hasta ahí todo era miel sobre ojuelas para los neoyorquinos ya que le habían dado la ventaja a Sabathia sin haber lanzado una sola pelota, lo que no sabían era que C.C. había dejado su mejor material en Yankee Stadium.
Desde la primera entrada se notó que Sabathia tenía velocidad y control, sin embargo sus lanzamientos no tenían movilidad, algo fundamental para un lanzador que, en casos como Sabathia, dependen tremendamente en eso. Detroit poco a poco empezó a cansar a Sabathia, lo exprimieron como pudieron y esto se conjuntó con su falta de control que se fue incrementando con el paso de los innings. Después de apenas 3 entradas, Sabathia sumaba 63 lanzamientos, una cara abrumadora de trabajo.
Por su parte, Verlander con el paso de las entradas tomó su ritmo y control. El susto de la primera entrada quedó en el paso y Verlander actuó como…Justin Verlander. Lanzamientos de 100 millas aparecieron con frecuencia, llegó a sumar 6 en fila y los bateadores Yankees no veían por donde romper ese ritmo.
Sabathia en cambio se le veía cansado, abrumado, contrariado de no poder detener la ofensiva tigre. A pesar de ello mantuvo a los Yankees en el juego empatado hasta la quinta entrada cuando se rompió el empate a dos carreras.
Bien dicen que una gran virtud de un manager es saber sacar a un pitcher un lanzamiento tarde. Joe Girardi lo demostró. Era un clamor popular que Sabathia no saliera a lanzar la sexta entrada, pero Girardi pensó lo contrario y aguantó a Sabathia, craso error.
Detroit tocó con otra carrera a C.C. para irse arriba 4-2.
Sin embargo, Yankees no bajó los brazos a pesar del impresionante dominio de Verlander que retiraba Yankees a diestra y siniestra pero tuvo un momento de flaqueza. Con 2 outs en la séptima entrada. Una base por bolas a Posada y un golpe a Martin, abrió la posibilidad a Gardner de dañar a Verlander quien, increíblemente después de haber dominado al lineup de los Mulos de tal forma, le dejó una recta al centro a Gardner para empatar el juego a 4.
Era la locura en Detroit y todo quedaba en manos del mejor bullpen en las mayores. Rafael Soriano tenía la responsabilidad al inicio de la séptima entrada de mantener el momento del juego a favor de Yankees, pero se encargó de devolvérselo a Detroit gracias a una recta abajo y afuera que Delmon Young depositó en las tribunas del jardín derecho para darle a Detroit la ventaja definitiva de 5-4.
El juego que se vio anoche en Detroit no pasará a la historia como el gran duelo que se esperaba sobre todo porque Justin Verlander demostró que es mortal y precisamente por eso, demostró tener una garra y coraje que no se veía en un lanzador en muchos años.
Verlander sacó lo mejor que todo pitcher puede sacar: carácter. Su actitud para encarar el juego de hoy, no decaer y cargar a su equipo a sus espaldas deben ser aplaudidos a lo largo y ancho de la MLB, algo que Sabathia no mostró, cuando más necesitaba Yankees a su caballo de batalla, éste no apareció.
A fin de cuentas, la mejor parte de la suspensión la sacó Detroit. Ganó 1 juego como visitante y aparte ya ganó con Verlander. Tienen a Yankees como los querían, tal como pasó en el 2006 necesitan sólo un triunfo para avanzar a la serie de campeonato.
Por su parte Yankees depende toda su temporada en A.J. Burnett, el más errático e inconsistente lanzador de Yankees las últimas dos temporadas.
El horizonte, sin duda, pinta mejor para Detroit, pero por eso se tienen que jugar los partidos, no hay nada escrito y lo único que podemos esperar es que sea algo cercano a lo que vivimos esta noche y tenga todo lo que se espera en la postemporada: drama, intensidad, estrategia, garra y corazón. Si este juego no los hizo amar este deporte, es porque entonces no saben amar.
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