| Por Marco Nuñez Yuren / Para Beisbolicos.com
Alrededor de las 22:30 horas, en la zona del Metroplex que comprende a Dallas, Forth Worth y Arlington la fiesta estaba lista. Los Rangers de Texas estaban a 3 outs del triunfo en la novena entrada y su cerrador, Neftali Feliz, tenía la pelota en sus manos para llevar a Rangers a su primer título en 50 años.
En las gradas del estadio Busch había nervio, tensión y preocupación, pero nunca pensaron que el juego estaba terminado y que su temporada llegaría a su fin.
Fue entonces cuando la leyenda de David Freese se consolidó. A un strike de finiquitar la serie, Neftali Feliz y los Rangers no pudieron cerrar el trato. El juego siguió y en la décima entrada tuvieron otra oportunidad de terminar con los Cardinals. Otra vez un strike faltaba, pero ahora fue Lance Berkman el que lo impidió.
Texas no pudo dar el cerrojazo al juego y terminó perdiendo el juego y la Serie Mundial en el sexto juego porque para el séptimo no fueron a jugar, salieron derrotados desde el primer lanzamiento, a pesar de haber tomado la ventaja en la primera entrada, Cardinals siempre supo que vencería, mientras Texas siempre supo que perdería.
Texas esta noche fue un equipo sin aire, sin chispa, sin vida. Rangers tomó una ventaja de dos carreras gracias a dos dobles consecutivos productores de Josh Hamilton y Michael Young.
Pero grandes momentos llaman a grandes jugadores y David Freese volvió a encontrarse con su mágico destino este octubre y el juego 7 de la Serie Mundial no fue la excepción. Con la cuenta llena, dos en base y dos outs, Freese depositó una recta del abridor de Texas, Matt Harrison, en el fondo del jardín izquierdo y central para que Cardinals empatara a 2 la pizarra.
Si Texas se hubiera ido arriba en la pizarra 100 veces, St. Louis los hubiera alcanzado 100 veces. En Texas van a tener pesadillas con Freese por años, mientras que en St. Louis al ver su despeño en esta Serie Mundial, muchos niños soñaran con hacer su sueño realidad algún día, de la misma forma que Freese, un oriundo de St. Louis, lo soñó cuando era niño y veía al equipo campeón de los años 80.
Después de eso, Cardinals nunca vio para atrás, mientras Rangers nunca supo ver para adelante. El trauma del juego 6 estuvo todo el tiempo en su mente y no supieron darle vuelta a la página.
En la tercera entrada un cuadrangular de Allen Craig puso al frente a Cardinals 3 a 2. Luego en la 5ª entrada St. Louis sumó otras dos carreras y en la 7ª Yadier Molina produjo otra para poner el marcador definitivo de 6 a 2.
Los Rangers, salvo la primera entrada, nunca fueron una amenaza. Chris Carpenter a pesar de un titubeante inicio, se reencontró con su mejor material disponible con 3 días de descanso y Rangers sólo logró poner a un hombre en posición de anotar una vez desde la segunda entrada.
En los alrededores del estadio Busch, al igual que 24 horas antes pasó en el Metroplex del norte de Texas, la gente se empezó a aglomerar para celebrar el título número once en la historia de los Cardinals.
La fiesta era en grande, se tenía la certeza y seguridad que el out 27 caería. El mismo out que nunca cayó en Texas. El mismo out que nunca cayó en 1986 en California y que por 22 años atormentó a los Angels antes de su primer título en el 2002. El mismo que ese mismo año no se dio en el estadio Shea y que por 24 años perturbó a Boston antes de su primer campeonato desde 1918.
La esperanza en Texas no morirá de ganar un campeonato, pero sin duda van a pasar muchos años para que lo logre. Oportunidades como las que dejaron ir en el juego 6 no se dan muy seguido y van a tener que luchar mucho para poder borrar ese triste recuerdo de St. Louis.
Los Cardinals simplemente ganaron no solo por la historia y la organización que representan, la máxima ganadora de la liga nacional. Sino que lo hicieron porque siempre supieron que vencerían a Philadelphia, Milwaukee y Texas. Nunca pensaron lo contrario.
Para Tony La Russa será la cereza en el pastel de su inminente ingreso al salón de la fama del beisbol, mientras que para la afición de St. Louis será el inicio de una larga celebración. El año nuevo llegó temprano a Missouri, una fiesta que no esperaban pero que ahora celebrar a todas luces.
Mientras que en el Metroplex 24 horas después del juego 6 todo es tristeza y la fiesta quedó en veremos. Tendrán la esperanza de una nueva temporada, pero será un largo invierno en el norte de Texas.
Hace 6 meses 30 equipos iniciaron la temporada 2011 con la meta de llegar a una noche como esta y coronarse como campeón del beisbol. Los Cardinals fueron los únicos en lograrlo. Un equipo que dio la prueba más grande de lo que significa nunca darse por vencido ni bajar los brazos, aun teniendo un sólo strike de vida.
Un strike fue la diferencia, tan cerca estuvo Texas que pensaron lo tenían y ahora lo ven tan lejos como un barco que se va de un puerto. Cardinals fue el único equipo que cruzo el mar de la maratónica temporada beisbolera y por eso es un digno campeón.
Twitter: @Marco_NY23
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