Por Marco Nuñez Yuren / Para Beisbolicos.com
Después del despliegue de furia y poder del bateo de los Cardinals, encabezado por Alberto Pujols, de 16 carreras en el juego 3 de la Serie Mundial. Lo único que los Rangers esperaban de Derek Holland es que les diera una oportunidad de ganar, lo cual es, lo que se espera de cada pitcher.
Antes de saltar al campo para iniciar el cuarto juego de la serie, el manager Ron Washington interceptó a Holland en la escalinata del dugout para decirle unas palabras de aliento y recalcarle la importancia del juego que estaba por iniciar.
Los Rangers estaban al borde de perder el control de la Serie Mundial. Los Cardinals no podían tener la moral más alta después de destrozar el pitcheo de Texas y ellos, a su vez, retomar la confianza después de una desmoralizante derrota en el segundo juego de la serie. Ahora era el turno de Rangers de mostrar carácter ganador en la hora importante.
Derek Holland creció su niñez idolatrando a Andy Pettitte. Una imagen que siempre tuvo grabada el pitcher tejano, fue la joya de pitcheo de Pettitte en el quinto juego del Clásico de Otoño de 1996 cuando lanzó 8.1 entradas sin permitir carrera a los Braves. Ese juego, dijo Holland, fue lo que le inspiró y guió para llegar a grandes ligas y soñar con lanzar en la Serie Mundial, tal y como Pettitte lo había hecho.
Ese gran día llegó anoche frente a los Cardinals.
Holland venía de una nada alentadora serie de campeonato frente a Detroit en la que lanzó 2 juegos sin decisión y promedio 8.52 de efectividad. Una marca nada halagadora y mucho menos alentadora cuando tu equipo está abajo en la serie y tienes un bullpen lacerado por el bateo cardenal.
Pero Holland echo todos esos augurios por la borda dominando de principio a fin a un crecido lineup de Cardinals. Sólo Lance Berkman fue capaz de descifrar los lanzamientos de este pitcher zurdo cuyos cambios de velocidad y curvas marearon a los de rojo para poder empatar la serie a dos juegos.
Sin embargo el triunfo de Holland no hubiera sido posible de no ser por el otro hombre de la hora: Dave Napoli.
El receptor de los Rangers se convirtió en la sexta entrada en el primer cátcher desde Mike Piazza en el 2000, en pegar dos cuadrangulares en una Serie Mundial. Para Napoli la redención ante su gente no pudo llegar en mejor momento. En el tercer juego de la serie cometió un error garrafal que le culminó un rally de 4 carreras en la cuarta entrada que abrió las compuertas para el bombardeo de Pujols.
Napoli, un cátcher natural y que en el tercer juego Ron Washington lo movió a la primera base para darle más poder a su lineup, dijo que simplemente se precipitó al lanzar al plato y no se controló para tratar de sacar al corredor en la registradora. Un mal tiro de Napoli es la imagen indeleble de la derrota de Rangers en el tercer juego, sumado al error del umpire Ron Kulpa, en la que Napoli también fue participe de la jugada.
Napoli encaró a los medios después de ese juego y les dijo que lo único que podía hacer era aceptar el error y darle la vuelta a la página y dar lo mejor en el cuarto juego, y así lo hizo.
En medio de los gritos de la afición “NA-PO-LI, NA-PO-LI, NA-PO-LI” descargó todo el poder de su bat ante un lanzamiento arriba y adentro, con dos en base, para depositar la pelota en las gradas del jardín izquierdo.
La redención llegó para el que es ahora el líder productor de Rangers con 7 carreras, su máximo jonronero y hasta ahora, su máxima carta de inspiración para buscar la corona en la Serie Mundial.
La batería formada por Holland y Napoli lo hizo todo.
Para Holland, al igual que Pettitte en el 96, fue emular a su ídolo y hacer lo mismo que Andy hizo con los Yankees, devolverles la vida en una serie cuando más lo necesitaban. Holland le dio descanso, reposo y una oportunidad de recargar las baterías a un devastado bullpen que hoy buscará poner a Rangers a un juego del gran sueño de ser campeón.
Twitter: @Marco_NY23
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