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Ese es el título de un libro de Marcelo Marini, un destacado profesor, periodista y empresario Argentino en Houston, a quien tuve el placer de conocer en esa ciudad, que en su libro le hace un pequeño pero significativo homenaje a los inmigrantes que llegan buscando nuevas oportunidades a los Estados Unidos.
El Instituto por la Diversidad y la Ética en los Deportes (TIDES, por sus siglas en inglés) en su reporte 2011 reportó que de los 1,555 jugadores de la MLB 61.5% son blancos, 38.3% son de color, 2.1% asiáticos, 0.4% nativos americanos, 0.3% hawaianos o de las islas del Pacifico.
Los latinos de 28.4% que representaban en 2010 bajaron a 27% en 2011. Este el porcentaje más bajo desde 1999 cuando era de 26%.
Este reporte reconoce una “mejora continua” en las políticas de la MLB de contratación y promoción de las minorías en los equipos de grandes ligas, como también destaca el descenso tanto de latinos como jugadores de color en los rosters de los equipos.
En los años 80 el deporte estaba lleno de jugadores de color nombres como Dave Winfield, Joe Carter, Fred Mcgriff, Andre Dawson, Dave Stewart eran protagonistas del juego. Pero cuando arribó Fernando Valenzuela y su “Fernandomanía” en Los Angeles, todo cambió.
Gracias a Valenzuela, no sólo se abrió el camino para que llegaran más latinos a las grandes ligas, sino que también abrió los ojos de los equipos para que voltearan a ver a la comunidad hispana en los EE.UU. En ese entonces, sólo 14 equipos tenían estación de radio en español, hoy todos tienen por lo menos una.
Una marca indeleble son los latinos. Hasta ahora, de 295 miembros en el Salón de la Fama, 10 son latinos, todos salvo Roberto Alomar, son jugadores que sobresalieron antes de los años 80.
No me quiero imaginar la pléyade que ingresaran en el futuro. Nombres como Iván Rodríguez, Jorge Posada, Pedro Martínez, Alex Rodríguez, Ozzie Guillen, Omar Vizquel, Mariano Rivera, Denis Martínez, Sammy Sosa (sí, el mismo), Alberto Pujols, David Ortiz, y muchos, muchos más ingresaran a Cooperstown con bombo y platillo, todo gracias a la apertura que se le dio a los latinos desde hace 30 años.
El punto es que los latinos son parte de la historia del beisbol. Nadie lo puede negar y debemos estar orgullosos de ello.
Los comentarios hechos por el comunicador Tony Bruno sobre Ramón Martínez y el golpe que le dio a Shane Victorino en el juego Giants- Phillies de la semana pasada en San Francisco, deben ser tomados por lo que son: un comentario hecho por un xenofóbico común que no merece tener un micrófono en su boca para hablar de beisbol o de otro tema.
La MLB que ha sido bastante pasiva en tomar acción en estos temas debería por lo menos alzar la mano y condenar ese acto. Llamarle a un jugador “ilegal” por su origen latino, es un estereotipo que los inmigrantes hispanos en los EE. UU. han luchado por años eliminar.
La MLB también debió haber tomado alguna acción en el pasado juego de estrellas que denotará su compromiso con la comunidad latina. No se trata de decir o tomar postura sobre una ley migratoria, sino simplemente como agradecimiento por todo lo que han dado al beisbol que, sin duda alguna, no sería lo mismo sin la aportación de los latinos.
Marco Nuñez Twitter: Marco_NY23 |