| Por Marco Nuñez Yuren / Para Beisbolicos.com
He tenido la fortuna de ver muchas Series Mundiales, he visto todo tipo de dramas y emociones. Grandes momentos, históricos algunos. Pensé que lo había visto todo, pero no fue así. Anoche vi algo que nunca había visto: un teléfono descompuesto.
La comunicación de un manager con su equipo de coaches es fundamental para el éxito de un equipo. El manager tiene muchas responsabilidades y como todo buen líder debe saber delegar funciones. Hasta 1996 el manager, por lo general, tenía como principal asesor al coach de picheo. Duplas como la de Lassorda y Perranosky con los Dodgers, la de Sparky Anderson y Allan Craig en Detroit, Bobby Cox y Leo Mazzone con Atlanta, son legendarias.
Eso cambió cuando Joe Torre llegó a los Yankees e instituyó una nueva figura en el dugout y trajo al coach de banca, quien en este caso fue Don Zimmer. Desde entonces esa posición en el dugout es fundamental para apoyar a un manager.
En tiempos añejos, el manager se comunicaba directamente con el coach de pitcheo para hacer cambios de lanzadores directamente desde la banca, ya que al tener a un costado del dugout un montículo, el bullpen se tenía en la misma caseta con el resto de los jugadores. Con el desarrollo del beisbol y la construcción de nuevos estadios a finales de los años sesenta, los cuerpos de lanzadores fueron desterrados y mandados atrás de los jardines.
Ahora para poderse comunicar, los managers o coach de pitcheo con una simple llamada telefónica se ordenaba un cambio de lanzador, tal cual como ordenar una pizza.
En 1989 cuando se inauguró el majestuoso estadio de los Blue Jays, el más moderno en su momento, se innovó en el bullpen instalando una cámara para ver en el dugout el proceso de calentamiento de un lanzador. Eso ayudaba mucho para saber que se tenía el relevista correcto calentando.
Que hubiera dado Tony La Russa por haber tenido una pantalla en su caseta anoche en el quinto juego de la Serie Mundial.
En el momento más dramático de la serie y con el juego empatado en la octava entrada. Cardinals tenía en la loma a Octavio Dotel, quien de entrada permitió un doble de Michael Young para luego ponchar en tres lanzamientos a Adrián Beltre. En ese momento Tony La Russa, el manager de Cardinals, llamó al bullpen para que calentara Jason Motte, su cerrador. Debido al ruido en el estadio y un teléfono en mal estado, el coach del bullpen escuchó otro nombre: Marc Rzepczynski
Entre tanto, La Russa ordenó a Dotel dar la base intencional a Nelson Cruz y así poner a 2 hombres en base. Al venir un bateador zurdo por Texas, David Murphy, La Russa pensó que había tenido un break a su favor y colocó al diestro Rzepczynski para enfrentar a Murphy.
Al regresar a la caseta, La Russa volvió a pedir a Motte que calentara y otra vez, sí, otra vez el coach del bullpen escuchó otro nombre: Lance Lynn.
En ese momento, Murphy conectó un sencillo a Rzepczynski para llenar la casa.
Al plato venía Mike Napoli, el héroe desconocido de Texas con la casa llena.
Dado que La Russa no tenía al pitcher que quería en la loma y como Motte no estaba listo para lanzar, Rzepczynski enfrentó a Napoli.
El resultado: doble productor de dos carreras, las anotaciones que marcaron el resultado final 4-2 a favor de Texas y que le dan una mínima ventaja camino a su primer título en 51 años.
Pero ahí no acabó el vía crusis de La Russa. Confiado de que ahora sí el bullpen había entendido su solicitud de poner a Motte a calentar, se llevó la gran sorpresa de su vida cuando al salir a la loma a reemplazar a Rzepczynski, vio venir a Lance Lynn.
“¿Qué haces aquí?” – le dijo
“Tú me llamaste” respondió Lynn.
Otra vez el teléfono descompuesto del dugout y el ruido provocado por la emoción de la gente en el estadio de los Rangers, le hicieron pasar el oso más grande a uno de los genios del beisbol actual.
Para mala fortuna de La Russa esa no fue su única mala experiencia de la noche.
Empatados a dos carreras en la séptima entrada, Allen Craig, quien tuvo sus quince minutos de fama entre el juego 1 y el 3, se puso en base gracias a un pasaporte con un out, para darle la oportunidad a Alberto Pujols de moverlo en los senderos. Con la cuenta en 1 y1, Craig salió al robo de base y fue sorprendido.
En la repetición se aprecia que al arrancar a segunda base, Craig volteó al plato para ver si Pujols había hecho contacto con la pelota, por ese motivo, Craig fue sacado por una milla en la intermedia.
Al regresar al dugout La Russa pidió una explicación. Craig le dijo que la señal de bateo y corrido estaba en ejecución. Pujols no la entendió y vio pasar el lanzamiento y con éste, la posibilidad de anotar e irse arriba en la pizarra.
En la novena entrada la misma situación. Sin outs, ahora Craig se puso en la inicial por una base por golpe. Pujols al bate y no le quedaba de otra al cerrador de Rangers Neftali Feliz que enfrentarlo y hacer de este duelo, el más grande de su carrera.
Feliz enfrentó estoicamente a Pujols en un duelo de 8 lanzamientos para llevar la cuenta al máximo: 3 bolas, 2 strikes.
La Russa volvió a mandar la seña de correr y batear.
Apenas presentó su lanzamiento Feliz al plato, Craig saltó confiado a la segunda. Ahora no volteó. Pujols lo vio salir, vio el lanzamiento que era bajo y afuera, con un pequeño efecto de slider. Pujols abanicó lo que era la cuarta bola. Mike Napoli, el héroe desconocido, lanzó a segunda un tiro perfecto a Kinsler.
Un lanzamiento, un swing, un tiro, dos outs.
La Russa se lamenta. Cardinals perdió no por estas jugadas sino porque también dejaron dos casas llenas y en total a 11 corredores en base. Son carreras que no vuelven, las que no se anotan son las que más pesan.
Fin del juego. Texas gana y está a un out de ganar la serie Mundial.
Lo bello del beisbol es que cuando crees haberlo visto todo, la realidad es que todavía falta mucho por ver.
Twitter: @Marco_NY23
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